La caída que sufrí en junio de 2026 me hizo reflexionar sobre lo solo que me encuentro al enfrentar la enfermedad o la discapacidad. Tareas cotidianas como bañarme, vestirme, limpiar la casa o cuidar a mi gata, Emilia, se vuelven muy complicadas, ya que siento mucho dolor en mi brazo izquierdo a pesar de tomar Dolex Forte o acetaminofén con cafeína de 500 mg. Quiero hacer las cosas, pero por más que lo intento, no puedo.
Sin embargo, pienso que la aparición de una mujer en mi vida sería, a la vez, un error garrafal, pues me encuentro vulnerable debido a la esquizofrenia paranoide y a la lesión que padezco. Mejor estar solo que mal acompañado. No obstante, uno se pone a pensar qué sería de la vida si aquella persona que conocí por unos segundos o minutos representara o fuera algo importante para mí.
Siento que el interés actual de muchas mujeres es principalmente económico; buscan a un hombre que cubra todas sus necesidades materiales, un proveedor o, como se dice vulgarmente en Colombia, "un marrano" que luego desecharán cuando ya no estén a gusto. A veces parece que obtienen lo que quieren haciendo uso de lo que llamo la "D.E.A." —y no me refiero al Departamento de Control de Drogas, sino a sus propios órganos sexuales—, buscando atraer con sus encantos a cualquier hombre que les interesa, incluso a este servidor, a quien a veces llaman "ángel del abismo", Lucifer o Satanás. Jamás pretendería ser algo que no me corresponde.
Cuando llegué a vivir a Marinilla, Antioquia, la mayoría de las vendedoras ambulantes me decían "lindo" o "hermoso" con el fin de que les comprara sus productos. La verdad, de lindo solo tengo el apellido. En la Universidad de Antioquia y la Institución Universitaria de Envigado, algunas mujeres solían llamarme "tipo feo" mientras estaban bajo los efectos de sustancias como popper, marihuana y tusi. Quizás ellas observaban la realidad en su denigrante estado de intoxicación con drogas.


22:10
Daniel Felipe García Pulgarín