En mi vida eterna como el ángel Lucifer, siempre desistiré de utilizar los servicios de un abogado o abogada para resolver pleitos, disputas o conflictos familiares. Jamás firmaré documentos públicos en una notaría o en un estrado judicial. Mucho menos acudiré a testificar a favor o en contra de alguien, a un estrado o despacho judicial, por pedido u orden de un juez de la República de Colombia u otra autoridad. Pueden colocarme las multas económicas o sanciones que quieran por no asistir a los llamados o citas que se me hagan.
Al fin y al cabo, en esta vida no poseo nada en cuanto a lo económico o material, y si alguien quisiera embargarme o congelar bienes que no poseo, tendría que optar por hacerlo contra los templos luciferistas y masones presentes en todo el mundo. El Templo Semillas de Luz, ubicado en una zona rural del municipio de [Quimbaya o Montenegro], en el departamento del Quindío, Colombia, es propiedad de asociados de todo el mundo que donaron dinero para su construcción; así que tampoco me pertenece.
Como el ángel Lucifer, solo encarné un símbolo religioso y político, reflejo de un ideal de sociedad que pretende imponerse y establecerse: la Federación Mundial Francomasónica y Luciferista, la cual cuenta con 14 distritos, zonas o divisiones para facilitar la administración y regencia del todo en sinergia con este gran organismo.


22:25
Daniel Felipe García Pulgarín
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